
Enrique Metinides
Hijo de inmigrantes griegos, oriundo de la colonia Guerrero, el Niño Metinides mostró pronto su vocación de fotoperiodista policiaco; coleccionista de imágenes de autos chocados, primero recortadas de revistas y luego tomadas por él mismo con una cámara de cajón, a los doce años fue descubierto por el periodista Antonio el Indio Velázquez, con quien ingresó como asistente al diario La Prensa. Allí empezó a publicar sus reportajes, inscritos en un género que pronto cobraría auge: la nota roja. Enrique Metinides cubrió, durante su prolongada carrera profesional de medio siglo, vida y muerte en las comisarías, las morgues, los hospitales y las calles ensangrentadas de una ciudad de México en la que, a decir de Alfonso Morales en el prólogo al libro El teatro de los hechos (2000), “sobrevivió a los riesgos de su oficio y cumplió con su deber como cronista del dolor ajeno”. No en vano, como cuenta el propio Metinides, en el desempeño de su trabajo se rompió un dedo de la mano y siete costillas, padeció diecinueve accidentes de tráfico, sufrió dos infartos y fue atropellado en dos ocasiones mientras tomaba fotografías. Si bien su labor se centró en la nota roja, sus imágenes han sido reconocidas por la depuración técnica y la capacidad de reflejar la reacción del público ante el crimen y la tragedia. Colaborador de medios impresos como Alarma, La Prensa, Magazine de Policía de Excélsior y Zócalo, es autor del libro 101 tragedias de Enrique Metinides (2012), selección propia de imágenes acompañadas de sus comentarios. En 1996 recibió el Premio Espejo de Luz en la II Bienal de Fotoperiodismo en México. |